Diálogos con el espejo.

-Cuanto tiempo.

-Sí, más de 17años. Todo está casi igual.

-Tampoco tu has cambiado gran cosa.
-Hombre, algo sí. Bueno, no tienes muchas canas pero el paso del tiempo ha ido marcando más arrugas en tu rostro. A  mi sin embargo se me nota más oxidado, y no es sólo una forma de hablar.. Si te fijas bien verás como el azogue se ha ido marcando cada vez más a ese matiz de negro oxidado.
-Es normal, toda una vida a la intemperie tiene esa consecuencia.
-No creas. Al principio no estaba en la calle. Mis años mozos los pasé en una alcoba muy coqueta. Pero no me quejo, sólo es el exterior, por dentro sigo siendo el joven de siempre.
Parece que no ha sido tanto tiempo, pero en realidad han sido más de 17 años en vernos.
Eso es mucho tiempo.
-Es verdad. Por el camino han pasado muchas cosas. Algunas buenas, otras no tanto.
-Sí, pero seguro que de todas ellas te has llevado alguna enseñanza positiva. Y lo que una vez pareció una pesadilla de la que era imposible escapar, hoy lo mirarás con otros ojos. De una forma más positiva, o al menos no tan mala como al principio.
-Bueno…. también hemos perdido gente por el camino. Eso es así y cierto, y es ley de vida, pero no por ello menos doloroso.
-Hoy habrás visto por aquí mucha gente joven nueva. Jóvenes como éramos nosotros en nuestra época cuando nos vimos por primera vez.
-Sí, cierto. Alguno de ellos incluso tiene un notable parecido contigo.
-Es normal puesto que es mi hija. Una de esas numerosas cosas que han pasado en estos 17 años.
-Por lo demás, el resto de cosas no ha cambiado mucho por aquí. Mismas vistas, misma pintura, mismos rincones y habitaciones. Hasta el tiempo parece el mismo.
-Lo que sí que veo que ha cambiado es la zona. Hay un montón de casas nuevas.
-Sí, los que son como tu seguís buscando la tranquilidad, el reposo y la calma, y de eso aquí tenemos un montón. Me han dicho que hasta han abierto un geríatrico aquí cerca.
No quiero ser descortés, pero tengo que seguir con mi labor.
-¿Qué labor?.
-Ya sabes, seguir siendo testigo del paso del tiempo y ver la vida pasas. Parece algo banal, pero en realidad es muy importante no perder detalle.
-Ver como va cambiando la luz, cómo a medida que avanza el día se transforman los colores.
-Cómo el viento va dibujando las sobras y los claros que el sol que se cuela entre las hojas y las ramas del peral.
-Cómo la lluvia salpica en las baldosas del suelo y las desgasta poco a poco.
-Cómo los rayos del sol se reflejan en el suelo mojado y me alcanzan.
-Adoro esa sensación cálida y reconfortante en los largos y fríos días del invierno. Los viejos como yo agradecemos esos instantes.
-Bueno, que me extiendo más de lo que quiero.
-Espero que no tardemos otros 17 años en re-encontrarnos. Cuando puedas vuelve a verme. Te contaré más cosas y pondré al día de los acontecimientos.
-Ha sido un placer volver a verte y disfrutar de este breve momento contigo.
-Recuerda que al final esto es lo que te vas a llevar puesto cuando partas hacia el largo viaje. Lo demás quedara todo por el camino.
-Hasta la vista.
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